Consejos para que tu hijo/a duerma mejor

Según el instituto del sueño un niño de entre dos y cuatro años debe dormir una media de diez horas por la noche más la siesta. A partir de los tres años va disminuyendo la necesidad de dormir durante el día hasta prácticamente desaparecer antes de los seis años.

Un niño/a que duerme bien está más alerta, aprende más rápido y mejor, está de buen humor lo que conlleva a que siga mejor las normas y su comportamiento sea adecuado. Y en definitiva que sea más feliz, porque todos sabemos lo que provoca pasar una mala noche.

Es muy común que nuestros niños/as muestren dificultades para dormirse. Esto puede deberse a multitud de factores (cambio en la vida familiar como mudanzas, llegada de familiares, etc. O cambios en la vida interior de cada niño/a). Puede llegar a afectar al estado de ánimo de toda la familia, ya que dormir es fundamental y necesario para todos.

No existe una fórmula mágica que haga que un niño/a duerma mejor. Hay niños/as que nacen con dificultades para dormir y pueden llegar a acarrear esta dificultad hasta la adultez (Yo misma he sufrido insomnio desde la infancia, pero he aprendido a controlarlo en la medida de lo posible).

Pero sí se puede crear un ambiente que sea más favorable para el descanso, siguiendo una serie de pautas.

Necesitan dormir en su habitación

Lo primero es comprender que los niños/as necesitan dormir en su propia habitación, tal y como indica el Psicólogo Gabriel Cartaña.

A partir de cierta edad, los niños/as necesitan dormir en su habitación, en su cama. Tener espacios propios. Esto les otorga un lugar en el mundo al que pueden llamar suyo. Es SU cuarto, el lugar donde pueden jugar, dormir, soñar… Cosa que no pasa si duermen en el cuarto de los padres, ya que su cuarto se convierte en un lugar prestado por los padres, al que pueden ir a jugar pero que no pueden llamar suyo, ya que al final del día donde duermen es en el cuarto de papá y mamá.

Por otro lado, cada ser humano tiene sus propios ritmos a la hora de dormir (Ciclos circadianos, que son ciclos biológicos que se repiten a lo largo de la vida) de modo que los de los padres no tienen por qué ser los mismo que los de hijo/a. Ellos necesitan dormir más tiempo que nosotros y con unos ciclos de sueño-vigilia diferentes a los nuestros. Por ello, acostarlos más temprano es importante. Por el contrario, si duermen con los padres es el niño/a el que debe adaptarse a sus horarios y a sus ciclos. Y tampoco es conveniente que los padres se adapten a los de los hijos/as, cada uno debe respetar sus propios ritmos.

Además, aprender a dormir solos nos ayudará en el futuro a hacerlo. Cuando seamos adultos y podamos conciliar el sueño y no necesitemos dormir con nadie para poder descansar.

Estudios demuestran que los niños/as que duermen solos, duermen más y mejor que los que lo hacen acompañados de sus padres (https://pediatrics.aappublications.org/content/early/2017/06/01/peds.2017-0122)

Proceso para dejar la cama de los padres

Según el psicólogo Gabriel Cartaña el proceso para ayudar a los hijos/as a dormir solos es el siguiente:

Es un proceso complicado puesto que llevan toda su vida durmiendo con vosotros. No se puede hacer de un día para otro y puede ocasionar problemas en el sueño. Cuanto mayor sea el niño/a más complicado será hacerlo.

En primer lugar, se les debe informar de que van a dormir solos. No es algo que puedan decidir ellos, por eso no se les debe preguntar si quieren dormir solos. Si no, en positivo decirles “A partir de esta noche vas a dormir solito/a”.

La primera semana dormiremos con ellos en su cuarto.

La siguiente semana se les avisa de que cuando se duerman, tú te irás a dormir a tu cama, pero que no tengan miedo porque en mitad de la noche irás a ver cómo están y para que ellos sepan que has estado ahí les puedes dejar una nota o hacerle un nudito a la sábana.

La siguiente semana, no te acuestas en la cama con ellos, si no al lado en una silla.

A la siguiente semana, te debes ir antes de que se duerma. Explicarle que durante la noche mientras duerma tú vas a volver a ver cómo está y que si necesita algo que te llame. Seguramente te llame muchas veces, debemos acudir, pero al rato irnos otra vez a nuestra cama.

La clave está en mostrarnos firmes en nuestra decisión. Y que comprendan que, aunque te llamen tú no vas a quedarte toda la noche con ellos.

Si el niño/a muestra muchos problemas de insomnio debemos buscar ayuda profesional.

Otros aspectos que debemos tener en cuenta:

Identificar la causa del insomnio

Saber el por qué no está durmiendo bien es fundamental para poner remedio a la situación.

Quizás es porque no se siguen unas rutinas diarias y el niño/a pasa estrés durante el día al no saber predecir lo que va a pasar y esto hace que no pueda descansar bien.

Quizás sea por una fuerte dependencia de los padres, lo cual se debería de trabajar, porque es normal y necesario para la supervivencia desarrollar apego, pero este debe ser un apego seguro que permita al niño/a llevar una vida feliz en ausencia de sus padres.

Quizás sea por miedos infantiles, esto es más complejo de tratar y se debería de buscar ayuda profesional. Los miedos infantiles son muy comunes y deben ser tratados.

Quizás está durmiendo demasiado por la tarde, tiene horarios excesivamente irregulares o está causado por problemas de salud como alergias, dolores, enuresis, medicamentos…

Múltiples pueden ser las causas del insomnio, por ello es fundamental identificarla e intentar trabajar en ellas.

Tener un ritual del descanso.

Ir preparando al cerebro para la hora de dormir al menos una hora y media antes de ir a la cama.

Esto se consigue siguiendo una rutina antes de acostarse. Una rutina que debe repetirse cada noche. Un ejemplo de rutina podría ser:

Por ello a la misma hora se les dará un baño relajante (el perfume de lavanda tiene propiedades tranquilizadoras).

Cenará al menos una hora antes de irse a dormir comida que sea fácil de digerir y no mucha cantidad.

Se le contará un cuento y/o visualizar vídeos con temática más relajante (Aunque los vídeos se deben visualizar dos horas antes para que la luz no afecte al sueño o simplemente poner la música de fondo sin ver las imágenes).

Pueden dormir con un objeto de apego

Encontrar un peluche, manta o cojín con el que puedan dormir y asociarlo con el sueño.

Para sentirse más seguros y para incitar el sueño. Siempre y cuando no se cree una dependencia insana sobre el objeto, este es un buen medio para favorecer el descanso (Esto significa que el niño/a pueda dormir sin ese objeto, pero que con él duerma más rápido y mejor).

Habitación a oscuras y con una temperatura agradable.

Los factores ambientales influyen mucho en la calidad del sueño. Por ello, debemos asegurarnos de que la habitación es agradable y favorece el descanso.

Los ritmos circadianos de los que hemos hablado antes. El ritmo circadiano del sueño-vigilia está muy relacionado con las horas de luz y oscuridad.

Por ello para favorecer la segregación de melatonina (hormona del sueño) es importante no exponer al niño/a a fuentes de luz, como puede ser la televisión, el móvil o el ordenador las horas previas a ir a dormir. Ya que hasta que no se perciba la oscuridad el cerebro no empezará a segregar esta hormona.

Acudir para reconfortarlos si lloran

Según el instituto nacional del sueño existe un método llamado el método Ferber el cual consiste en enseñar al niño/a a realizar la transición de vigilia-sueño sin la presencia de los padres.

Durará una semana (y comenzará cuando hayamos realizado todo el proceso de llevar al niño/a a dormir a su habitación que expliqué antes, en caso de que esté durmiendo con los padres) y si se siguen las instrucciones se pueden obtener resultados exitosos.

Se recomienda comenzar el tratamiento durante el fin de semana ya que los primeros días puede que el niño/a no duerma bien e incluso empeore.

Deben saber que estáis ahí y que dormir solo en la habitación no es una pesadilla. Por eso se debe acudir ante el llanto, pero no inmediatamente, se pueden esperar unos dos minutos, calmar al niño y cuando lo haga, abandonar la habitación, si vuelve a llorar acudir en su ayuda, pero esperando un poco más.

Este proceso se repetirá, alargando el tiempo en el que acudimos a su llamada. Durante varios días hasta que observemos una mejoría. Es necesario ser persistente y tener paciencia.

Pero si el problema persiste y al cabo de una semana la situación no mejora, es necesario buscar ayuda y consultar a expertos. Ya que las causas pueden ser otras que las simplemente psicológicas o conductuales.

Diario del sueño

Puede ser de ayuda llevar un diario del sueño, en el que se apunte las noches en las que ha dormido mal y en las que ha dormido bien.

Para llevar un seguimiento real de la situación y poder consultar con un médico o psicólogo sobre lo que está pasando con datos reales. Porque muchas veces tendemos a recordar las noches malas más que las noches buena y creemos que la situación es peor de lo que realmente es.

Conclusión

Cuando creáis que por dejarlos solos en su habitación los estáis abandonando, creedme cuando os digo que lo que estáis realmente haciendo es dándoles alas para poder soñar por sí mismos, les estáis dando herramientas para poder construir su propio espacio de paz.

Ellos ya no forman parte de vosotros (ya no están en el útero materno), son un ser diferente que debe aprender a vivir como lo que es, un ser individual, con su propia personalidad, deseos e intereses.

Referencias

https://www.iis.es/problemas-trastornos-del-sueno-infantil-en-ninos-insomnio-especialista/

https://pediatrics.aappublications.org/content/early/2017/06/01/peds.2017-0122

«La felicidad consiste en dormir lo suficiente. Solo eso, nada más»

Robert A. Heinlein.

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2 comentarios

  1. Silvia

    Excelente informe!!

  2. Liliana

    Muy útil y claro gracias

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