El niño de 2 años. Características y pautas.

Vuestros hijos e hijas han llegado a los maravillosos dos años, una edad muy importante ya que es aquí dónde dejan de ser bebés y se convierten en niños/as. Y es este un paso muy importante que debemos recordar, ya no son bebés son niños y niñas y por tanto hay que tratarlos como tal.

La clave está en saber balancear esto, en darles responsabilidades adaptadas a su edad y por el contrario restarle poder de decisión en ciertas situaciones.

Es una etapa en la que la imaginación, la capacidad de emocionarse, de asombrarse, de maravillarse está a flor de piel. Pero también es una etapa en la que van a intentar imponer sus deseos a los adultos, revelándose contra la autoridad, esta etapa se llama “Crisis de la oposición” y acaba de comenzar.

Crisis de la oposición

Ante esto es necesario que el adulto marque unas normas y límites firmes. Poner normas y límites no es quererlos menos sino quererlos mejor, es enseñarles que en la vida no siempre se consigue lo que se quiere, es enseñarles a crear estrategias para solventar de forma sana el no conseguirlo. Ante una acción de nuestro hijo debemos preguntarnos: ¿Queremos que esta conducta se repita? Si la respuesta es sí, debemos reforzarla, si la respuesta es no, debemos tomar medidas.

Las normas deben ser claras y sencillas. Cuando veamos que están haciendo algo que no deben, como por ejemplo romper un libro, debemos agacharnos (poniéndonos a su altura para captar su atención), mirarlos directamente a los ojos y decirles sin gritar: “Debemos cuidar los libros, lo vas a romper y ya no podrás jugar con él otra vez” si lo ha roto, debéis pedirle que os ayude a arreglarlo con cinta adhesiva (de esa manera comprenderá que sus actos tienen consecuencias y que hay que intentar solucionar lo que hacemos). Lo mismo si tira agua al suelo, si rompe un juguete o si se sube a la mesa. Las normas se deben cumplir, aunque en esta edad les cuesta bastante dominar sus impulsos, por lo que se les deberá de repetir la misma norma durante bastante tiempo hasta que sean capaces de controlarse.

Agresividad

En esta edad es habitual que solucionen los conflictos pegando, no es que sea malo, es que simplemente es su forma de canalizar las emociones que todavía no saben gestionar (frustración, tristeza, incluso alegría…). En estos casos el adulto debe ser el guía, que ayude y enseñe otras maneras de expresar emociones y de relacionarse con los demás. Por ello cuando pega o empuja, debe conocer las consecuencias de sus actos.

Es necesario explicarles que han hecho daño a otra persona. Para ello se debe de explicar con lenguaje verbal, pero sobre todo con lenguaje corporal, siendo muy expresivos con el rostro.

Además, es importante que aprendan a ayudar a otro niño/a que esté en el suelo y que aprendan a hacer cosas por los demás. Si hacen llorar a un amigo deben pedirle perdón, ayudarlo a levantarse si se ha caído e intentar que se sienta mejor dándole un beso, ofreciéndole un juguete… y sobre todo enséñale la mejor forma de relacionarse con los demás (en vez de pelearnos por un coche aprendemos a pasárnoslo por el suelo, aprendemos a pasarnos la pelota, etc.)

Alabar las buenas acciones

Alabar las buenas acciones es también muy importante, reforzando el comportamiento positivo con exclamaciones, abrazos, besos… expresar amor y afecto en estas situaciones refuerza los lazos con los adultos y ayuda a que repita la acción deseada y por supuesto es importante enseñar con el ejemplo, los niños/as aunque sean pequeños son muy observadores y aprenden de lo que ven más que de lo que se les dice, por ello es importante ofrecer buenos modelos. ¿Qué mejor manera de enseñarles a comer correctamente que comiendo con ellos? Mostrándoles la forma adecuada de hacerlo.

Imitación

En todas las etapas la imitación es clave en el aprendizaje, pero en esta etapa en concreto, es crucial. Por ello es muchísimo más importante cuidar lo que hacemos frente a lo que decimos.

En esta edad no tienen un gran nivel lingüístico, por ello mucho de lo que aprenden lo aprenden por imitación.

Si les pedimos que no griten gritándoles, si les decimos que coman brócoli, pero nosotros no podemos ni olerlo, si les decimos que tienen que respetar a los demás, pero cuando se portan mal les pegamos…todas esas, son acciones que se contradicen. Lo que decimos no va en sintonía con lo que hacemos. Y en la balanza, lo que se hace pesa mucho más que lo que se dice.

Una imagen es muchísimo más poderosa que mil palabras.

Necesidad de inmediatez

Es una edad en la que necesitan tener lo que desean de forma inmediata y no conseguirlo les genera frustración. Desde ya deben ir aprendiendo a esperar su turno, a compartir y a solucionar los problemas de forma constructiva.

Esto no es algo que se consiga en dos días, pero las raíces y bases de todo el aprendizaje posterior se están creando en estos años. Por ello es necesario mostrarles otras alternativas, como, por ejemplo, “no puedes jugar con esa moto porque no es tuya, pero sí que puedes jugar con tu pelota, o podemos contar coches, o podemos mirar los pájaros” y si persiste el mal comportamiento se les dice “cuando estés más tranquilo hablaré contigo”. Y gracias a esto cuando sean adultos sabrán buscar alternativas constructivas a los problemas, sin miedos, sin pena, sin estrés…

No sobredimensionar los problemas

Lo mismo ocurre cuando por ejemplo se caen y no se hacen mucho daño, en estos casos debemos ayudarlos a levantarse y consolarlos, pero no alargar el momento mucho tiempo, evitando que sobredimensionen el problema. Nos caemos, lloramos un poquito, nos ponemos en pie y lo superamos (y cuando sean mayores se repondrán más rápido a las inconveniencias de la vida).

Ellos ven el mundo a través de vosotros, si estáis tristes, preocupados, agobiados, asustados lo van a notar y se va a mostrar en su comportamiento (No sirve de nada decirles que todo va a ir bien si se lo decimos llorando, por ejemplo, los niños son muy intuitivos y comprenden mucho mejor que nosotros, los adultos, el lenguaje no verbal).

La inapetencia

Este tema lo trataremos con más profundidad en otro post. Ya que considero que es muy importante y afecta a muchas familias.

Importancia de las rutinas

Las rutinas son la base y estabilidad que necesitan para poder anticipar lo que va a pasar. Todavía no tienen una clara noción del tiempo y no poder predecir lo que va a ocurrir les genera estrés.

¿Recordáis cómo os sentíais el día antes de empezar un nuevo trabajo? Esa incertidumbre, esos nervios de no saber lo que va a pasar… Eso es más o menos lo que ellos sienten cuando no hay unas rutinas claras.

Y eso significa hacer siempre las mismas cosas a la misma hora. Y esto también significa que cualquier cambio, grande o pequeño va a suponer que deba haber una readaptación a la nueva situación, lo que significa que al principio pueden mostrarse reacios al cambio (mostrándose más sensibles o más desobedientes) pero al final acabarán adaptándose. Porque la vida cambia, nos mudamos, tenemos hermanitos, vienen los abuelos o nos vamos de viaje, etc. pero dentro de esos nuevos grandes cambios debe haber un orden en la medida de lo posible.

Es necesario implicarlos en todas esas rutinas, pidiendo que nos ayude a poner la mesa, a traer el peine para peinarse, a poner pasta de dientes en el cepillo, a elegir entre dos camisetas para ponerse esa mañana o ayudar a preparar el baño. Si los dejamos participar de forma activa en las rutinas de la casa les estamos dando confianza y seguridad en sí mismos y además disfrutarán de cada momento del día y vosotros lo disfrutaréis con ellos.

Importancia de la autonomía

Reforzando la autonomía, permitiéndoles que prueben a hacer las cosas por sí mismos. Es posible que al principio no quieran hacerlo solos y digan “no puedo” porque todo aprendizaje supone un esfuerzo (a los adultos también nos pasa muchas veces), pero una vez superado ese obstáculo, aprender a hacer las cosas de forma autónoma les da mucha confianza y eso les va a ayudar en todas las demás facetas de la vida.

«Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo.»

maría montessori

El juego simbólico

El juego simbólico es el momento en el que pueden ser ellos mismos, en el que pueden por fin decidir y establecer sus propias normas. Jugar es una necesidad, es el medio a través del cual el niño/a aprende a crear, a imaginar, pero sobre todo a comprender el mundo de los adultos, un mundo que les resulta complejo y extraño muchas veces, lleno de normas y convenciones. Mediante el juego el niño simplifica ese mundo, lo hace suyo, lo organiza a su placer y en él pone en práctica lo que entiende de lo que ha aprendido.

Aquí algunas ideas de juegos para hacer en casa con niños/as de dos años y más

Aprendizaje práctico

El niño/a de dos años se mueve en un mundo concreto, un mundo real, en el cual comprenden lo que pueden ver, tocar y sentir. Por ello, cualquier explicación debe volverse concreta, tangible. Debe materializarse en algo que puedan comprender y ver por sí mismos. Por ello cualquier actividad que implique el uso de los sentidos será muy bien recibida, captará su atención y les proporcionará un aprendizaje más significativo. Cocinar, experimentar, jugar en el campo con palos, piedras, agua… todo ello actividades que pueden mantenerlos atentos mucho tiempo.

Poco a poco, se irán separando del pensamiento concreto y empezarán a tener un pensamiento más abstracto, hablando de hechos pasados o futuros. Por eso, preguntarles cómo están, qué hicieron ayer, qué comieron, qué van a hacer mañana, etc. Ayudará a que vayan desarrollando pensamientos más complejos. Cada vez el nivel de complejidad de las preguntas irá aumentando. No hay que poner límites a los niños/as nunca sabes cuándo podrán sorprenderte.

‘Siembra en los niños ideas buenas aunque no las entiendan… Los años se encargarán de descifrarlas en su entendimiento y de hacerlas florecer en su corazón’

María Montessori

Egocentrismo

Esta etapa se caracteriza por existir un egocentrismo por parte del niño/a. Egocentrismo no desde el punto de vista adulto, no significa que sean egoístas o egocéntricos. Egocentrismo, desde el punto de vista de la psicología infantil, significa que ellos son incapaces de ponerse en el lugar del otro y creen que la única realidad es la que pueden percibir desde su propio punto de vista.

No comprenden que si quitan un juguete o agreden a alguien le podrá hacer sentir mal. Y esto no significa que sean malos, si no que su cerebro no es capaz de entender que existe una perspectiva diferente a la suya.

A través del proceso de socialización por el cual todos pasamos aprendemos a tener empatía por los demás y comprender que no estamos solos en el mundo y que nuestras necesidades no son las únicas que deben ser satisfechas. Por eso es tan importante esta etapa, debemos construir unas bases sólidas de respeto por los demás.

El valor del tiempo

Vuestro tiempo es el mayor regalo que les podéis dar, es algo que hoy en día es muy escaso, pero que debe aprovecharse al máximo. Si pudierais compartir con ellos momentos de juego en los que aprendáis a dejaros llevar por la imaginación, descubriréis facetas maravillosas de vuestros hijos/as. Poned telas en la habitación y transformadla en una jungla, sacad los disfraces, preparad escenarios de juego para que éste sea más enriquecedor, haced galletas con ellos, pintad y mancharos las manos, dejadlos explorar en un entorno seguro y no tengáis miedos, cread recuerdos felices que os llenen el corazón de amor cada vez que tengáis un mal momento.

‘La educación no es la preparación para la vida. La educación es la vida en sí misma

John Dewey.

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3 comentarios

  1. Tati

    Explicaciones sencillas y directas, se piensen llevar acabo ! Me encanto!

  2. Silvia

    Excelente tu forma de expresarlo, muy ameno y facil de leer y asimilar. Orgullo!!! Congratulations!!!

    • Ana Maria Lamberti

      Excelente propuesta. Clara, concisa, interesante y comoda para leer y asimilar

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